Un CRM inmobiliario tiene una particularidad que los demás no tienen: debe mantener unidas dos realidades que se cruzan continuamente, las personas y los inmuebles. Quien busca hoy es quien venderá mañana, y el mismo inmueble pasa delante de decenas de demandas distintas.
En la mayoría de agencias lo que busca un cliente acaba en un campo de texto libre. Registrado de forma estructurada, con zona, presupuesto, superficie y condiciones, se convierte en algo que el sistema puede comparar automáticamente con cada inmueble nuevo que entra.
Cuando entra un encargo, el sistema revisa todas las búsquedas registradas y avisa a los agentes de los clientes compatibles. Es la forma más rentable de trabajar en este sector, porque permite vender antes de publicar, y depende enteramente de que las búsquedas sean datos y no apuntes.
Después de cada visita el cliente dice exactamente qué no le convence: poca luz, planta equivocada, precio alto. Recogidos de forma estructurada, esos juicios se convierten en el argumento para hablar con el propietario de un ajuste de precio. Sin ellos, el agente lleva una opinión y el propietario la rechaza.
Quien vende una casa casi siempre compra otra, y quien compra antes o después revende. Un CRM que guarda la historia completa de la persona y no de la operación permite retomar el contacto en el momento adecuado, años después, con algo sensato que decir.
Reserva una llamada con BUILDER: miramos juntos el proceso que más os pesa y os decimos qué conviene construir, con un siguiente paso claro en 24 horas.
BUILDER disena y construye el sistema detras de esta guia.