En retail la decisión útil se toma hoy con los datos de ayer. Si el dato llega a fin de mes, lo único que se puede hacer es contarlo. El problema es que la información vive repartida entre cajas, almacén, tienda online y contabilidad.
Casi todos los cuadros de mando de retail muestran el margen teórico. El real se obtiene quitando promociones, descuentos aplicados en caja, devoluciones y coste de envío en la parte online. La diferencia entre los dos números suele ser mayor de lo que nadie espera, y cambia las decisiones de surtido.
Saber cuánto hay en almacén sirve de poco. Sirve saber cuánto tarda en salir, tienda por tienda. Un artículo parado tres meses en un punto y agotándose en otro no es un problema de compras, es un problema de traspasos, y solo se ve si la vista es por tienda.
Tratar el comercio electrónico y las tiendas como dos mundos separados produce decisiones contradictorias: promociones online que vacían la tienda, o reposiciones que ignoran dónde se ha movido la demanda. La vista única no sirve para unificar canales, sirve para dejar de decidir a ciegas sobre cada uno.
Las ventas del día se necesitan al día. El stock casi en tiempo real si se vende lo mismo online y en tienda. El margen puede actualizarse semanalmente. Actualizarlo todo cada minuto cuesta y no mejora ninguna decisión.
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